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jueves, 26 de septiembre de 2013

Nubes

En los cielos puedo ver las nubes, y de las nubes salen ángeles, animales y personas

De las nubes sobresalen olas pasivas, que se deshacen con el viento

En las nubes se esconden rayos de luz, de las nubes estos se proyectan

Debajo de sus acolchados cuerpos habitan los hombres, y las nubes tras eones permanecen constantes

De las nubes surge la ilusión de un nevado, nos transporta temporalmente a lejanas tierras

Las nubes juegan con el sol, y este manda su arsenal de colores si se encuentra dispuesto

Como un niño quisiera volver a jugar con las nubes y acostarme sobre una de ellas

Como niño me gustaría volverme nube y volar los cielos y atravesar las fronteras

Como nube quisiera solo dejarme ir con el viento y conocer nuevas cordilleras

Luego, casi inevitable, nos encontraríamos con la tierra a la distancia

El agua y su reflejo místico de espejos sirve de médium para juntar dos amigos


Amigos que se ven todo el día, pero que solo por momentos se contactan

Maravillas escondidas

En todos está el deseo de recorrer el mundo, andar por sus calles y vivir sus delicias. Si uno está en un trabajo de tiempo completo sabe muy bien que los espacios son pocos para las salidas, mas sin embargo por alguna razón el corazón invita a la búsqueda. Personalmente siempre me ha causado curiosidad conocer el mundo que se esconde tras las jornadas laborales y ver como funcionan las cosas mientras uno está en la oficina.

Por estos días las circunstancias se han presentado para la anhelada exploración y el encuentro tanto con modos de vida diferentes como con momentos maravillosos. Hoy sin embargo ha sido un día especial y puedo decir sin equivocarme que he visitado uno de los lugares mas hermosos que he visto en mi vida... y lo mejor es que está en Bogotá, mi ciudad. 

Este lugar especial es el Museo Santa Clara. Construido durante la primera mitad del siglo XVII fue escenario de celebraciones religiosas católicas. Tiene solo una planta y su diseño fue especialmente pensado para las monjas que lo iban a habitar. A mediados de 1968 las monjas fueron exclaustradas y pasó al control del gobierno, quien lo convirtió en museo.

Si bien no es un lugar de gran extensión, la cantidad y calidad de arte reunido en un espacio relativamente pequeño transmite una sensación de sobrecogimiento casi única. La iglesia conserva los matices propios de la época colonial y nos permite hacer un viaje fantástico hacia el pasado, la cultura católica y las musas del arte. Un lugar donde quizás por la sensación producida por tanta inspiración reunida nos invita a disfrutar cada expresión artística puesta en sus paredes, pinturas y techos. Un sitio mágico donde la vista no se cansa de ver la obra y donde estoy seguro siempre podemos encontrar algo sobrecogedor tras cada visita.

El museo lo podemos encontrar al lado de la Casa de Nariño, donde a pesar de la presencia constante de las autoridades (que no permiten caminar incluso por la acera contigua a la casa) podemos visitar sin problema alguno. Un plan simplemente hecho para el deleite de los sentidos.


jueves, 12 de septiembre de 2013

El creyente... ateo

Pocas cosas mas contradictorias que el título de mi escrito de hoy. Esto quizás puede sonar confuso, decepcionante y sorprendente para algunos, pero para no entrar en una polémica mayor a la que se debe, debo admitir que hay una fuerza en el universo... quizás mística, que lo puede ayudar a uno cuando (como me pasó a mi) en sus propias fuerzas no se puede.

Me nace hacer este escrito por la motivación que supone para mi el haber visto el efecto de una petición que hice al aparente vacío. No fue un acto de fe, fue un acto impulsado por la idea de gastar el último recurso en una situación donde, ya por mi cuenta, no podía hacer nada y mis ideas y energías se habían casi agotado. El resultado fue una especie de conexión con alguna fuente energética (no redbull) que prácticamente hizo efecto de inmediato. Desde ese momento logré tener la paz mental para hacer mi trabajo independiente de la presión y no perder los ánimos ante la situación. Dios es la palabra de la cosa mística con la que hice conexión. Puede que todo haya empezado por vainas perfectamente lógicas, pero mientras no tenga mejor explicación, dios es la incógnita en la ecuación para poner en contexto la situación.

Al mismo tiempo que empecé con esa especie de enlace, le dije al viento que no iba a volver a identificarme con dogma alguno y de alguna forma el viento respondió con amabilidad. Mantengo que los temores de una muerte eterna son infundados y que "enemigos" de aire son igualmente ilusorios. Creo firmemente en la utilidad del trabajo intelectual con el fin de desaparecer fantasmas y en la utilidad de una actitud escéptica con el fin de exaltar la creatividad en la medida que nos esforzamos por entender aparentes imposibles.

Aún así, pienso que puede haber una conexión mas profunda con algo que nos rodea todo el tiempo. Un algo que no juzga, que tampoco va a mover las leyes de la naturaleza (ni de la economía) para hacernos visitar París, ni que nos está vigilando el pensamiento para producir con sus hilos sagrados toda una suerte de desgracias o bendiciones.

Ese "ago", "dios" parece permanecer flotando, casi indiferente, mas cuando alguien hace una petición (ojalá sincera) está presto para brindar las energías o la actitud necesaria para que NOSOTROS hagamos el resto.

Quiero decir que me alegra en medio de mi profesado escepticismo el estar siempre abierto a un cambio de parecer cuando la evidencia asi lo pruebe. Me ha pasado a mi, es una especie de testimonio, mas el camino mismo enseñará si lo aquí plasmado es una ilusión de la mente o si confirma la plenitud de nuestro nuevo amigo etéreo.