Pocas cosas mas contradictorias que el título de mi escrito de hoy. Esto quizás puede sonar confuso, decepcionante y sorprendente para algunos, pero para no entrar en una polémica mayor a la que se debe, debo admitir que hay una fuerza en el universo... quizás mística, que lo puede ayudar a uno cuando (como me pasó a mi) en sus propias fuerzas no se puede.
Me nace hacer este escrito por la motivación que supone para mi el haber visto el efecto de una petición que hice al aparente vacío. No fue un acto de fe, fue un acto impulsado por la idea de gastar el último recurso en una situación donde, ya por mi cuenta, no podía hacer nada y mis ideas y energías se habían casi agotado. El resultado fue una especie de conexión con alguna fuente energética (no redbull) que prácticamente hizo efecto de inmediato. Desde ese momento logré tener la paz mental para hacer mi trabajo independiente de la presión y no perder los ánimos ante la situación. Dios es la palabra de la cosa mística con la que hice conexión. Puede que todo haya empezado por vainas perfectamente lógicas, pero mientras no tenga mejor explicación, dios es la incógnita en la ecuación para poner en contexto la situación.
Al mismo tiempo que empecé con esa especie de enlace, le dije al viento que no iba a volver a identificarme con dogma alguno y de alguna forma el viento respondió con amabilidad. Mantengo que los temores de una muerte eterna son infundados y que "enemigos" de aire son igualmente ilusorios. Creo firmemente en la utilidad del trabajo intelectual con el fin de desaparecer fantasmas y en la utilidad de una actitud escéptica con el fin de exaltar la creatividad en la medida que nos esforzamos por entender aparentes imposibles.
Aún así, pienso que puede haber una conexión mas profunda con algo que nos rodea todo el tiempo. Un algo que no juzga, que tampoco va a mover las leyes de la naturaleza (ni de la economía) para hacernos visitar París, ni que nos está vigilando el pensamiento para producir con sus hilos sagrados toda una suerte de desgracias o bendiciones.
Ese "ago", "dios" parece permanecer flotando, casi indiferente, mas cuando alguien hace una petición (ojalá sincera) está presto para brindar las energías o la actitud necesaria para que NOSOTROS hagamos el resto.
Quiero decir que me alegra en medio de mi profesado escepticismo el estar siempre abierto a un cambio de parecer cuando la evidencia asi lo pruebe. Me ha pasado a mi, es una especie de testimonio, mas el camino mismo enseñará si lo aquí plasmado es una ilusión de la mente o si confirma la plenitud de nuestro nuevo amigo etéreo.