Todos los días escuchamos como se emprenden nuevas luchas por la libertad de diferentes formas. Las consignas han evolucionado en la medida que los ciudadanos caen colectivamente en cuenta de un flagelo o un derecho del cual han sido previamente privados. Cuando son pocos, los reclamos se sofocan ante las multitudes, exceptuando los casos donde los pocos conectan su reclamo con un sentido de justicia común, de tal forma que cosas como el derecho a la libertad de culto y expresión se solidarizan con pueblos indígenas o comunidades religiosas que trabajan por conservar un lugar en el mundo.
Estas muestras de libertad son algo natural en los seres humanos, mas uno duda en que medida la individualidad como tal sea algo que realmente conduzca a un resultado mejor respecto a lo que nosotros hemos logrado en los momentos que nos unimos y enfocamos la energías de muchos en un solo fin.
¿Será problema evolutivo?¿es solo nuestra naturaleza?. Lo cierto es que si miramos nuestros cuerpos y los sentimos, vemos como de haber una consciencia individual en nuestras partes ciertamente no seriamos lo que somos. Si llegase a armarse una revuelta por que los derechos del intestino delgado se igualasen a los del corazón, o si los codos se pusieran celosos por los múltiples logros de las manos quedaría solo lugar quizás para la inercia.
De la misma forma, si bien luchamos por una igualdad basada principalmente en el respeto hacia la libertad de expresión (de tal manera que no desaparezcamos del mapa cuando critiquemos o alabemos algo o a alguien), somos de alguna forma conscientes que de funcionar como un todo y no como unidades separadas como lo hacemos el progreso sería concebido de forma muy diferente, empezando por los indicadores económicos, las variables sociales y las complejidades financieras que solo unos pocos estudian y otros en verdad entienden (o inventan).
No veo la verdad que exista forma rápida en la que lleguemos a funcionar como un organismo. Nos despertamos en un momento donde poseemos consciencia de nuestros cuerpos y de nuestro entorno. Es un instante donde los seres humanos luchan por encontrarse a si mismos y hallar un lugar en la sociedad.
De momento casi debemos seguir haciendo un acto de fe en que las instituciones que creamos y a las que inconscientemente damos una personalidad (si no, pregúntense por un instante que sienten cuando ven marcas como Mc Donald's, Adidas o Colombia en un aviso) se dirijan hacia algo que beneficie a todos.
Es una fe por momentos vacía para muchos, en especial quizás para los trabajadores que invierten mas de 8 horas diarias en una labor, o para aquellos que ya no saben que es descansar un fin de semana completo, pues a pesar de que vivimos gracias al salario que percibimos de muchas de estas empresas, dentro nuestro sabemos que su naturaleza solo favorece a sus fundadores con un beneficio residual para la mayoría de sus empleados.
La realidad vista así parece oscura, mas solo hace parte de un proceso natural que puede que se replique en algún otro lugar del universo. Lo cierto es que en medio de nuestras luchas nos vamos acercando poco a poco, y de manera inevitable, a la unidad... o a la extinción.
