El día de ayer, el presidente Santos anunció formalmente su intención de ir a las urnas para ser reelegido y, desde luego, la noticia generó gran revuelo en la nación. Si hasta hace un par de días la cobertura mediática se volcó hacia las declaraciones del dueño del restaurante Andrés Carne de Res, hoy y por no pocas semanas el tema será el presidente.
He leído algunas reacciones respecto a la posición de diversas personas. No he encontrado mas que aquello perfectamente predecible, donde los pensadores de la nación ofrecen declaraciones diplomáticas en pro y en contra de esta decisión. De fondo, sin embargo, queda el pueblo y sus expresiones folclóricas, que hasta el momento inclinarían la balanza hacia la no reelección del presidente, si uno se pone a ver la cantidad de memes en contra del mandatario.
Estas reacciones no me sorprenden, pues desde que tengo memoria, la ironía y el cinismo han sido los motores para criticar a cuanto político aparezca en pantalla. Igual, tras el espectáculo, la gente que va a las urnas termina decidiendo los mismos patrones disfrazados cada año de una banderita diferente. En resumen, si la sección de farándula no es suficiente embrutecedor natural del pueblo, seguramente la sección política de los noticieros terminará el trabajo.
Santos, Uribe, Pastrana, Gaviria... son solo etiquetas de gatos gobernando ratones, donde estos últimos ilusoriamente piensan que los gatos legislaran para hacer ratoneras mas grandes, aumentar sus posibilidades laborales, mejorar sus salarios y velar por la salud de sus pequeños electores.
Dentro de un poco mas de seis meses estaremos nuevamente, camino a las urnas, eligiendo una ilusión y despertándonos haciendo memes. Después de todo, tras quejarnos, el único bálsamo para nuestros errores es la de crear material ofensivo que a los reyes, lejos está, de hacerles algún verdadero daño.

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