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miércoles, 1 de enero de 2014

2013 - 2014

El año que acaba de terminar ha sido uno de los de mayor cambio. No lo puedo catalogar como un buen año ni como uno malo, pero sin duda lo recordaré por la cantidad de cosas que sucedieron y que como resultado me han permitido ver el panorama que me espera de forma muy diferente.

Aprendí mucho en especial de mi mismo. Aprendí que no soy una persona capaz de trabajar felizmente en una oficina y tener un horario de trabajo. Necesito de una labor que me permita mucha flexibilidad para no ser prisionero de un cubículo y por fortuna lo he conseguido. 

Se que la libertad laboral de la que pienso hacer uso es algo nuevo, pues trae una responsabilidad conmigo mismo, con mi vida. Un día no trabajado ya no enfurece a un jefe presionado además por sus jefes, sino que un día desperdiciado repercute en mi vida. Si nací para algo, estoy seguro que no fue para enclaustrarme en un edificio, mas saber que en el compromiso que adquirí conmigo mismo el principal obstáculo o aliado soy yo da algo de vértigo.

Comprendí además que la vejez digna y genial que visualizo no depende de las semanas cotizadas de pensión sino de haber sido lo suficientemente ingenioso, valiente y persistente en estos días para que las circunstancias cambiantes que los gobiernos controlan no me afecten.

Aprendí que hay cosas que uno puede propiciar tan solo venciendo la timidez y que hay muchas personas que parecen inalcanzables hasta que uno las saluda y habla con ellas. 

Sé que este año nuevo será determinante. Cumplir 27 años me hizo sentir por primera vez el miedo a envejecer y el hecho de que si no hago algo ya, teniendo aún juventud y energías, voy a acabar como muchos llorando el 31 de diciembre porque en el fondo saben que pasó un año y nuevamente siguen viviendo una vida que les hace miserables... atardeceres perdidos... el sol es el mismo, en cierto sentido, pero tu luces mas viejo.

Creo que algo mas que pude aprender e interiorizar es el hecho de saber que la vida es muy dinámica, y que el hecho de que nos hayan educado para ser trabajadores es una forma de muchas que hay para ganarse la vida. Menguó dentro de mi el anhelo para trabajar bajo el gran nombre de una compañía. Tras haber estado en una muy respetable por unos meses, me dí cuenta que la labor de oficinista no se vuelve mas excitante por el hecho de hacerse en una empresa con miles de empleados. La labor es la misma, la inercia es idéntica.

Para finalizar, en la noche de 31 no hice ningún aguero que como diversión o cierta esperanza hacia cada año. Veo que la clave para este año estará en mantener el foco y la concentración en algo muy específico. Si funcionan las cosas podré cumplir varios sueños pendientes. Mi balance lo haré el próximo día de cumpleaños, donde esta vez espero no sentir el miedo que por este año sentí al verme algo lejos de lo que quiero.

Feliz 2014 y gracias de nuevo a mis pocos pero entusiastas lectores por dejarme entrar por un instante en sus vidas.

Un gran, gran abrazo!