Free counter and web stats

miércoles, 21 de febrero de 2018

La generación de la inclusión

Estamos en plena era de la inclusión como valor primordial a nivel social. Es una tendencia muy importante, que ha permitido a los bichos raros ser ellos mismos sabiendo que no quedarán necesariamente relegados al desempleo eterno, si bien pueden caer en desgracia y trabajar de forma permanente en algún call center.



Como movimiento, le ha dado voz a grupos de personas usualmente apartadas a un segundo plano, ya sea por su género, identidad sexual o color de piel (aunque aún en un país laico como este la discriminación religiosa sigue siendo un reto de gran calibre). Hoy en día vemos con absoluta normalidad como las mujeres pueden ocupar altos cargos directivos y públicos. Vemos como una nación racista permite que un hombre negro la dirija. Vemos también como algunas naciones de Europa permiten a los homosexuales aspirar a altos cargos públicos compitiendo con ideas, dejando a lado el "agradable" y tradicional ataque ad hominem.

Sin embargo, como todo movimiento no es algo perfecto y el fundamentalismo puede hacerse presente para alzar su voz, distorsionando la realidad con toda una serie de reclamos. El cine ha sido una de las víctimas del lado oscuro de la fuerza. Hace poco vi la supuesta mejor película del universo Marvel, Pantera Negra, y debo decir que salí decepcionado. Sabía de entrada que una buena parte de las críticas positivas presentaba un sesgo por mostrar un super héroe negro como el eje principal de una producción de altísimo calibre. Sabía de entrada que los haters (tanto los auténticos como aquellos pagos dentro de la estrategia de publicidad) no solo habían fracasado en su intento por sabotear la película, sino que habían potenciado la presencia en medios de la misma. Aún así quise darme una oportunidad y lo que encontré fue un guión predecible, lleno de lugares comunes tanto en su contenido como en su conclusión.



Al igual que Wonder Woman, se utiliza la voz de una "inmensa minoría" para disfrazar un filme normal vestido con ropajes épicos. Un ropaje que cubre una historia aburrida, cuya mayor sorpresa recae en la SEGUNDA escena post créditos. Algo que a lo mejor no tendría mayor repercusión de no ser por lo masivo que algo así se convierte y siento especial molestia por que sé como el criterio propio se puede ver ahogado ante la presión de las mayorías.

El argumento de la inclusión ha hecho que el background de algunos personajes y superhéroes sea cambiado ya que, desde luego, "nadie ha pensado en los niños". Y por niños me refiero a toda esta gente hiper-sensible que no puede recibir un NO como respuesta sin antes organizar un bizarro performance artístico, darse a la crítica por internet o forzar a las grandes producciones hacer cambios de personajes.

En Pantera Negra solo faltó, como leí en algún comentario de facebook, que el enemigo fuera una "mujer asiática con sobrepeso" de gran agilidad, protagonizada por Nicole Kidman con el pelo teñido, aunque a lo mejor pudo haber sido una mamá o papá "luchón" con capa. Películas como Star Wars ya fueron contagiadas con esta tendencia, al incluir en The Last Jedi un soso romance entre una oriental y un negro, cubiertos bajo la manta de la inclusión pero disfrazada esta vez de aires heroicos por parte de los protagonistas de tales escenas.



Los premios Oscar también tuvieron su porción al recibir críticas por no incluir películas dirigidas por mujeres dentro de las nominadas a mejor producción. Extremos ridículos que distorsionan la realidad y la calidad.

Bien puedo extenderme y seguir mencionando ejemplos de como una gran y muy necesaria idea puede viciarse sin darnos cuenta, haciendo que nuestra percepción de la realidad se transforme. Una especie de hipernormalización en el ámbito artístico. Una distorsión de la opinión para hacer valer productos normales como algo del otro mundo.

Seguro esto no es más que el reflejo de una transición. Sueño con el día donde los negros de todo el mundo dejen de ofenderse por que uno los llame... negros! El día donde los homosexuales no se sientan discriminados por no ser contratados pensando que es por su tendencia sexual, sino porque saben que al igual que el resto de mortales deben mejorar alguna competencia. 



Puedo soñar y pensar en un mundo que a mi modo de ver es cada vez mejor, pero como todo buen adolescente, no deja de tener sus contradicciones mientras se desplaza sin sentido alguno por la vastedad del universo.

Feliz semana para mis pocos pero fieles lectores. Los bohemios y los románticos...

miércoles, 31 de enero de 2018

La mentira del hombre feliz

La vida trae toda clase de momentos. Hoy la felicidad se ha convertido en una meta para muchos, que por medio de la adquisición de bienes tratan de alcanzar algo que trata de ser esquivo. Otras personas buscan eso por medio de alguna doctrina. El caso es que la felicidad se ha vuelto el santo grial y se menosprecia su opuesto.

Llevo meses, quizás años buscando un trabajo en mi campo. Mis opciones se han limitado a un call center o a las ventas (ya sea como ejecutivo normal o de trade marketing). Si bien uno trata de mostrar buena cara y tener actitud, lo cierto es que he dejado de lado la tristeza y la depresión normal, que quizás sean la fuente de cambio. Asimismo, algunas circunstancias y malas decisiones en mi vida privada se suman, pero no me llego a doblegar ante la sensación 

Hace poco lei algo respecto a que si uno finge todo el tiempo ser feliz, llegara el punto donde uno realmente lo sea sin darse cuenta. No me convenció. Soy partidario de que los problemas personales no necesitan atención pública, sino cuidado de las personas que son cercanas a uno. 

Hoy sin embargo me he animado a publicar algo de lo que sucede más allá de la máscara quizás como una invitación a no dejar de lado los estados anímicos grises, o morados. Pienso, aún en esta especie de depresión, que un estado asi nos puede mostrar que hay hábitos, circunstancias o personas que uno debe dejar para alcanzar al menos paz. Puede que más bien sea otra cosa, pero lo cierto es que uno tiene el poder de ser feliz, así sea con el salario mínimo y sentado en un andén con un perrito al lado.

La depresión quizás sea un anuncio para desprendernos del objeto de nuestra depresión y abrazar la paz desde la libertad.

Por ahí va la idea. Hasta aquí la dosis de filosofía barata y zapatos de goma.

miércoles, 23 de agosto de 2017

High Hopes

Hay un dicho que reza que uno decide exactamente que tipo de persona quiere ser al levantarse cada mañana. Es sin duda uno de mis favoritos, pero además creo que uno puede tomar esa decisión a cada instante, en cualquier momento. Es divertido ser cínico, crítico y escéptico. Crea alrededor de uno un aura especial. Sin embargo, es casi seguro que tal tendencia lo que esconda es una sensación abrumadora de desilusión. 

Daniel Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio nos cuenta como existen reacciones en el cuerpo que nos permiten leer el pensamiento de la gente, más allá de su discurso. Una de esas muestras se encuentra en nuestras pupilas. Al realizar una actividad exigente, estas se dilatan en la medida que realizamos tal actividad y vuelven a su tamaño normal cuando la finalizamos. Lo interesante de lo anterior es que la misma reacción sucede cuando nos damos por vencidos.

Podemos seguir pegados a ese examen, a nuestros computadores trabajando o simplemente existiendo estando ya derrotados.

Es esto último es lo que precisamente trasciende. Uno puede fallar de muchas formas posibles. La derrota es total cuando se traslada tal sensación a la vida y hace parte de uno desde el amanecer hasta el ocaso... wishing for tomorrow, today. El orgullo nos ciega a aceptar tal realidad. Es difícil deshacernos de nuestros ídolos (sarcasmo, amargura, desidia) porque son parte de lo que forma nuestra identidad. Pero cuando tales pilares son los que sabotean nuestras vidas y atraen energías adversas, es preciso renunciar a tales pensamientos y construir de nuevo.



La renuncia, por el orgullo, no es fácil y toma tiempo. Lo segundo más difícil tras tomar una decisión es tener la constancia para desarrollarla. 

Revisando mis publicaciones de facebook, me di cuenta que en buena parte de ellas un aire oscuro las acompañaba. Se puede ser agudo, sin duda, pero tal herramienta puede volverse en contra para permear todas las circunstancias del mundo, alejando la bondad y la esperanza, junto con las personas que las acompañan.

Si existe un sueño, un deseo en el corazón, revisen que ha impedido que tal cosa suceda. Puede ser la timidez, el miedo, la inseguridad. Lo cierto es que tras librarnos de eso, una nueva y aliviadora energía los reemplaza. Lo posterior es saber como conservarla, así como lo hacíamos cuando la amargura se levantaba...

Tener talento es cuestión de suerte. Lo realmente valioso en la vida es el coraje.
- Woody Allen

martes, 8 de agosto de 2017

La mentira del hombre furioso

Los seres humanos tendemos a percibir como más creíbles a aquellos serios, malhumorados y amargados. Los pesimistas son vistos como una luz en el camino, tanto para aquellos que presienten que la belleza de la realidad en un punto dado puede ser solo una ilusión, como para aquellos que buscan una explicación a su desgracia.

Por naturaleza tendemos a poner la aversión a la pérdida por encima de la disposición a la ganancia. Debemos admitir que estamos frente a nuestras computadoras gracias a la desconfianza de nuestros antepasados. Ante a los retos que la naturaleza imponía, sobrevivían aquellos mejor armados frente a los entusiastas semidesnudos que se adentraban en el bosque con solo unas ramas. Tales instintos aún se encuentran en nosotros, alojados en el cerebro reptiliano; nuestro instinto de conservación.

Lo anterior suena bien, puede ser convincente, pero son evidentes también sus efectos negativos en la salud y el ánimo. La recuperación tras un accidente, por dar un ejemplo, suele ser menor en pacientes cuyo estado de ánimo es negativo o pesimista. Respecto a las relaciones sociales, es evidente el éxito de aquellos eternos creyentes del pensamiento positivo. Predicadores del si se puede y el amor verdadero...

Sin duda mi personalidad encaja más en el primer grupo de oscuro entusiasmo. Por otro lado, debo admitir que la vida sería mucho más fácil para los de nuestro club si tan solo no sintiéramos esa poderosa atracción hacia la ironía de la vida. Sería más fácil si tan solo no reparáramos en las ideas exitencialistas (o cualquier otra, dependiendo de la corriente filosófica de interés) y nos dedicáramos a subir fotos a instagram, llenar facebook de frases positivas o escuchar música de sonidos repetitivos y letras ligeras. A lo mejor así, la recuperación de aquella costilla fracturada, así como de los desengaños, se verían reducidos a ligerezas como la de no haber podido conseguir nuestra marca de shampoo favorita o habernos perdido el final de temporada de Game of Thrones (conozco un par de fanáticos).

Dejando de lado lo anterior, pienso que si bien es tentador guiarnos por los que nos avecinan desgracias en la radio de las mañanas y nos predican de un país peor, son superiores los visionarios que se aventuran no solo a buscar oportunidades para su propio lucro sino que además las comparten e inspiran para que muchos se beneficien de ellas. Hay que admitir, en medio de la tristeza que por momentos nos embarga, que es más constructivo pensar en que se puede superar una decepción amorosa o el fallo profesional respecto a sumergirnos en la vorágine, convirtiéndonos en profetas del desastre, y en el camino, en cobardes.



Creo que lo anterior se puede homenajear de la mejor forma intentando amar de nuevo, reparar nuestras relaciones dañadas (así las circunstancias sean cada vez peores, aunque pienso que la insistencia tiene sus límites anímicos y legales), enviando nuevamente hojas de vida, estudiando, creando empresas... Somos producto de millones de años de evolución, debemos actuar, así sea por un maravilloso instante, como tal.

Escrito por un pesimista de entusiastas intenciones.

martes, 1 de agosto de 2017

Personas virtuales... personas reales

Desde hace un buen tiempo he decidido darle rienda suelta a mi crapulencia en facebook y proyectar un personaje lleno de cinismo y sarcasmo. Cualquiera que se tome las redes sociales en serio pensaría que el usuario de mi cuenta es un personaje unidimensional, lleno de frases a la orden del día con el único fin de quitarle magia al mundo. Bueno, admito que es un gusto dar con palabras ácidas y mentes con buen sentido del humor, pero así como los que solo suben fotos de lo que se comen o de como se maquillan, esto es solo una fracción de la realidad.

Uno no vive (creería yo) en función del sarcasmo y la crítica dura, así como la mayoría tampoco vive almorzando todos los días en restaurantes de platos de 40 mil pesos o con media libra de maquillaje encima. Uno simplemente diseña un personaje, lo filtra, y se expresa por medio de las publicaciones. De mis 200 contactos sigo a unos 4 aproximadamente y más que nada porque publican poco, y lo poco que ponen me interesa. Por lo anterior, creo que las redes sociales son una farsa y aún en este siglo hay que conocer a las personas... en persona.

Conocer a la gente no siempre es una experiencia placentera. A veces es una gran pérdida de tiempo y recursos. No niego que han habido momentos donde quisiera que un doble me sustituyera mientras me voy a cualquier otro lugar en algunas reuniones sociales. Sin embargo, esa es la mejor forma aún de saber de alguna forma como es la gente. En una sola salida uno no va a conocer a alguien, empezando por que no nos conocemos bien a nosotros mismos, pero al menos sabemos que tiene más vida respecto a las tonterías de twitter o instagram que publica. Sabremos que siente, como siente, si le da frío y que, como la mayoría de nosotros, quiere ser feliz... y bueno, tiene miedo del mundo.

No hay que prestar tanta atención al mundo digital con nuestras amistades. Lo mejor es frecuentar nuestra gente y hacerlos sentir queridos. Seguro que de los 200, 500, 1000 contactos de facebook al menos habrán tres a quienes les podremos entregar nuestro recurso más valioso y limitado: Nuestro tiempo.

Feliz semana :D

martes, 9 de mayo de 2017

Tengo fe

"Se despeja la nevada y eso... me da sentimiento
Se llevó las malas horas, el tren de los buenos tiempos"
Los buenos tiempos - Carlos Vives

De pequeño tuve la fortuna de encontrar uno de los mejores discos de música vallenata jamás producidos, gracias a un curso vacacional en el que fui inscrito junto con mi hermana. Si bien el tema principal de esta producción fue El Caballito, sus puntos más altos se desarrollan en otras canciones que se ensamblan para contar la historia de un pueblo. 

El título de esta entrada hace referencia al que, en mi concepto, es uno de los discos mas pulidos de Carlos Vives. Un ensamble de letras y sonidos que nos transportan, sin esfuerzo, a la cotidianidad de los habitantes de la ciénaga.

Tengo fe
"Me gusta verte alegre, como juega el viento con tu pelo largo
Y esos ojazos indios que me están mirando y que me están diciendo...
Me gusta cuanto estamos solos en la casa y me cuentas tus cuentos
Y después de un instante me tomas las manos, me robas un beso"

Un canto al amor clásico. Casi podemos vernos sentados en la sala de nuestra casa con la persona amada durante una mañana soleada, la ventana abierta, mientras el sol calienta la arena. Una imagen, casi como un espejismo, de otra época en los tiempos modernos. 

Los buenos tiempos

"La casa de mis abuelos, pa´ los años de mi infancia
soñaba con tantos cuentos que no cabían en la cama.
La historia de un tren inglés que a la región embrujaba
O aquel balón de fútbol que pa´esos años llegaba"

Mencionada en el principio, esta gran canción nos transporta a la cotidianidad de los habitantes antiguos de la ciénaga. El tren, los anhelos, la Sierra Nevada... Por momentos podemos ver en nuestra mente el rostro del abuelo. Piel quemada por el sol. Su cabeza adornada con cabellos crespos blancos. 

Amores escondidos

"Si naciste para mí, si naciste para mí, sabes de mi corazón.
¡No comprendo la razón, no comprendo la razón!, para estar lejos de ti.
¿Por que tenemos que andar, con amores escondidos?
Y tenemos que ocultar besos en la oscuridad, cuando el amor es divino..."

Otra forma de querer, o de amar. Hace parte de la complicidad y el juego de los amores de antes. Las tácticas de conquista y romance antes de whatsapp. El vallenato muestra un estilo más rápido, proyectando con precisión la intensidad de las emociones cuando las muestras de cariño se ocultan al público.

Interior

"Ya voy llegando nena, entre dos montañas, queda tu rancho.
Al pie de la laguna, está el interior, que te quiero tanto"

Otra magnífica canción. Tras la vertiginosa pulla vallenata de Amores Escondidos, este pasillo romántico es un himno al fluir amoroso, cuando los sentimientos son correspondidos y se pierde la razón por el efecto de una mirada. Es como surcar el viento... sin alas.

Malas lenguas

"De esas costumbres que hay en mi tierra, pensaba yo de las malas lenguas.
Las que se esconden en la maleza y se van metiendo en la vida ajena.
No se preguntan no saben nada de lo que pasa en tu corazón.
Y son los dueños de la palabra y dicen tener siempre la razón"

Un canto jocoso a algo tradicional en los pueblos clásicos: los prejuicios, el chisme y las habladurías. "Que el pelo largo es pa' niñas, no saben más que inventar, y si ahora lo tengo corto será p'a disimular". Yo, alguna vez, también tuve el pelo corto...

Hasta aquí esta reseña del disco. Por suerte, se encuentra completo en Youtube. Pueden escucharlo en el enlace que dejo a continuación. Seguramente encontrarán más historias y personajes entre las letras. Un boxeador, unos niños... Basta imaginarlos caminando, mientras al fondo se alza la serranía.




domingo, 30 de abril de 2017

Sexy!

Ya no es raro encontrarnos con toda clase de titulares frívolos cuando por desgracia damos con alguna noticia del mundo de la farándula. "Sensual baile de Cristiano Ronaldo sacude las redes sociales", "Selena Gómez ya no es una niña Disney...", "La foto de Belinda que enloquece al mundo". Molestos encabezados que si bien aseguran la presencia de estos iconos en la mente de la gente, distorsionan totalmente el concepto de lo que es una noticia, ocupando de paso precioso espacio en el ciberespacio (y en nuestras pantallas). Hoy en día parece que las personas: nacen, crecen, se vuelven sexys y mueren...




Desde luego no estamos perdidos en la medida que siempre existan bichos raros amantes de la contracultura, cuyas tendencias amorosas y estéticas no se inclinan precisamente hacia los cuerpos esculturales y los rostros sacados de una dimensión extraña... donde todo es sospechosamente simétrico.

Si creo (con cierta resignación) que somos parte de una inmensa minoría, cuya suerte, por más absurdo que sea el contenido de los noticieros, la farándula y la música ("mami, esto es dando y dándolo, sabes que tu corazón conmigo hace bom bom") está destinada casi a la extinción.

Parece hacerse efectiva la realidad de Huxley, donde la opresión definitiva no viene de las armas, los regímenes totalitarios o de algún presidente con peinado extraño. Esta viene más bien del elegantemente sutil mundo del entretenimiento (y de unas cuantas infusiones químicas).

Respecto al título de este artículo, no niego que un cuerpo bien formado me es altamente llamativo, así como un rostro hermoso siempre me llamará la atención (ojos bonitos, pestañas, nariz y labios... ya saben, un rostro). Pero creo también que la obesidad es un problema más allá de lo estético. Tiene repercusiones importantes en el cuerpo, así como en la ejecución de los movimientos más simples. Me molesta más bien como se promueven algunos conceptos estéticos, y que la mayor aspiración del adolescente (tanto del que se encuentra entre los 10 y 19 años, como aquel ya entrado en los 30 o 40) sea lucir un trasero de generosas proporciones o lucir como un dandy de camisetas pegadas. Treintones, solteros y fantásticos....



Mis excusas por cualquier error o falacia argumentativa (que siempre habrá, casi siempre de forma deliberada) en este artículo... y en los demás. Estaba algo oxidado y falto de inspiración para escribir algo relativamente relacionado con la línea editorial que (casi) siempre ha caracterizado mi blog.

Espero el año vaya marchando bien para mis pocos, pero fieles lectores. Por hoy, cierro con música.