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miércoles, 23 de agosto de 2017

High Hopes

Hay un dicho que reza que uno decide exactamente que tipo de persona quiere ser al levantarse cada mañana. Es sin duda uno de mis favoritos, pero además creo que uno puede tomar esa decisión a cada instante, en cualquier momento. Es divertido ser cínico, crítico y escéptico. Crea alrededor de uno un aura especial. Sin embargo, es casi seguro que tal tendencia lo que esconda es una sensación abrumadora de desilusión. 

Daniel Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio nos cuenta como existen reacciones en el cuerpo que nos permiten leer el pensamiento de la gente, más allá de su discurso. Una de esas muestras se encuentra en nuestras pupilas. Al realizar una actividad exigente, estas se dilatan en la medida que realizamos tal actividad y vuelven a su tamaño normal cuando la finalizamos. Lo interesante de lo anterior es que la misma reacción sucede cuando nos damos por vencidos.

Podemos seguir pegados a ese examen, a nuestros computadores trabajando o simplemente existiendo estando ya derrotados.

Es esto último es lo que precisamente trasciende. Uno puede fallar de muchas formas posibles. La derrota es total cuando se traslada tal sensación a la vida y hace parte de uno desde el amanecer hasta el ocaso... wishing for tomorrow, today. El orgullo nos ciega a aceptar tal realidad. Es difícil deshacernos de nuestros ídolos (sarcasmo, amargura, desidia) porque son parte de lo que forma nuestra identidad. Pero cuando tales pilares son los que sabotean nuestras vidas y atraen energías adversas, es preciso renunciar a tales pensamientos y construir de nuevo.



La renuncia, por el orgullo, no es fácil y toma tiempo. Lo segundo más difícil tras tomar una decisión es tener la constancia para desarrollarla. 

Revisando mis publicaciones de facebook, me di cuenta que en buena parte de ellas un aire oscuro las acompañaba. Se puede ser agudo, sin duda, pero tal herramienta puede volverse en contra para permear todas las circunstancias del mundo, alejando la bondad y la esperanza, junto con las personas que las acompañan.

Si existe un sueño, un deseo en el corazón, revisen que ha impedido que tal cosa suceda. Puede ser la timidez, el miedo, la inseguridad. Lo cierto es que tras librarnos de eso, una nueva y aliviadora energía los reemplaza. Lo posterior es saber como conservarla, así como lo hacíamos cuando la amargura se levantaba...

Tener talento es cuestión de suerte. Lo realmente valioso en la vida es el coraje.
- Woody Allen

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