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miércoles, 18 de julio de 2012

Se dañó el televisor mijo!....


Pues así parece doña Dora, pues la programación en los canales públicos colombianos (seguro hay peores en el mundo) a la que la gente se ve expuesta es criminalmente banal... 

Puede sonar exagerada semejante descripción, pero no hay derecho a que la incapacidad creativa y la necesidad de llenar los espacios con basura (en algunos casos, física) hayan llevado a uno de los canales a reencauchar el show de Laura en la parrilla de programación, saturada ya de toda clase de melodramas mexicanos, repetición de novelas increíblemente exitosas (aún a pesar de si mismas) y de Ernestos Migueles y Marthas Catalinas en búsqueda de un amor perdido en contra de una malvada, llamémosla.... Andamia de la Peñada (que es de una novela sin un personaje con un apellido "de la" o un "del").

Pero para ser justos, ellos no tienen toda la culpa. La invasión a este nivel de contenidos sin ninguna clase de sentido, hijos de la industria de matar el tiempo, no pudieron ser engendrados ni prosperar sin una audiencia, que alimenta estos monstruos (como en aquel capítulo de los Simpsons, del cual extraigo la imágen) cada vez que encienden la caja, quedando cautivados... para siempre.

Hace un par de días escuché los ratings de la gloriosa parrilla. Independiente de cual programa ganase, uno por lo menos podría aspirar que quede el mas malo en la cola, pero es precisamente este último el que se impone aún con dos enfrentados en horario prime. Ya ni contar historias de narcos puede con algo llamado Protagonistas de nuestra tele, un show arreglado, donde se crea la ilusión de que un actor se hace en tres meses en una casa estudio y que puede salir por cosas tan absurdas como la convivencia (Robert Downey Jr. seguramente habría resignado sus opciones al ostracismo hasta hace unos años).

Ya no nos queda a algunos cerebros fugados mas que escribir y reirnos, no hay nada que hacer, el mal está hecho...escribir y reirnos por lo menos hasta antes que quedar cautivados por una consola de playstation o un juego en línea (mea culpa, mea culpa...). 

Bendita industria poderosa y el gran procesador que jamás duerme...

Todas las almas humanas son inmortales, pero las de los justos son inmortales y divinas*

Esta entrada va dedicada a los soldados del Batallón de alta montaña No. 8, que fueron desalojados vilmente del cerro Las Torres, en el Cauca. Si desean ver el contexto de lo que hablo, basta con leer el link al final de este escrito. Solo quiero destacar la actitud y nobleza de estos héroes de la patria, pues ante la forma humillante como fueron sacados por los "indígenas" de esta parte del país, no reaccionaron con violencia alguna.

Preocupa ciertamente como ya algunos han señalado que este tipo de desalojo sea forzado indirectamente por las FARC, utilizando indígenas e infiltrando sus influencias en esas comunidades.

Esperamos que el gobierno haga realmente algo al respecto, pues a final de cuentas el territorio nacional se rige bajo la misma constitución, aquella que esgrime soberanía sobe cada rincón de la patria, teniendo la presencia del ejercito como una muestra de tal consigna.


*Socrates

martes, 17 de julio de 2012

Todos estamos conectados


Hoy quiero compartir una perspectiva . Después de mirar algunas fotos de una persona cercana, vi que tras su trabajo, de los afanes de cada día por llegar a una cita, de encontrar la excusa por ir tarde a algunas de ellas, del estrés por no poder cumplir un pedido, de la lucha por conseguir clientes y cerrar ventas, se halla una persona con las mismas preocupaciones que cualquiera de nosotros. Ver sus interacciones sociales, su gusto por fotografiar sus seres queridos, pero en especial su tendencia por tomarse fotos a ella misma, es la ratificación de que la esencia nuestra como especie permanece inalterable tras tantos años de evolución… así como  la naturaleza por ocultarla.

Me pone a pensar sobre el “porque” realmente hacemos lo que hacemos, cuando en mayor o menor medida la necesidad de reconocimiento por momentos parece tan insignificante cuando se compara con la necesidad de sentirse querido, que aún para los mas apáticos y engreídos, resulta relevante.

No solo la conexión nuestra comprende el aspecto emocional y sentimental. Incluso trasciende nuestra raza y nos identifica con el cosmos (lo que es, fue y será….y no es una palabra propiedad de metafísicos o de la nueva era). Al ir atrás en el tiempo y con el conocimiento adquirido a nivel científico, nos damos cuenta que a pesar de ser una raza evolucionada hasta el nivel de poder cambiar a voluntad nuestro entorno, compartimos la base misma con lo que todo fue formado. Cada átomo y partícula nuestra procede del mismo origen del que vienen los componentes de los demás animales, las plantas y los elementos.

El anterior breve análisis me anima a concluir que no hay ser humano que deba sentirse menos o mas que otro, siendo esto último lo más difícil (incluso para mi mismo), pues la ilusión de poder y superioridad que nos dan nuestros trabajos, las cosas que podemos comprar, la belleza física y sin duda el conocimiento e inteligencia que tengamos es tan increíblemente poderosa que somos fácilmente cegados por un delirio de omnipotencia; la ceguera ante el hecho evidente que "no hay hombre que pueda ser gobernado por otro sin su consentimiento" (Lincoln).

Para finalizar dejo este video. Reúne un compilado de perspectivas sobre el lugar que ocupamos en el espacio y su significado. Insignificante teniendo en cuenta el tamaño de nuestra galaxia, trascendental para nosotros por ser lo único que tenemos:

lunes, 16 de julio de 2012

Felicidad, la

Hoy disfruto una vez mas de una tarde hermosa en la ciudad. Hermosa para mi es soleada, sin calor agobiante, viento suave y cerca a un parque o a un sitio con el césped cortado, sin basura o heces de mascota.

Este criterio es subjetivo claro está. Para otros una tarde hermosa puede tener una llovizna leve o cualquier otra variación.Tal subjetividad aplica también para la felicidad. 

Mi intención de escribir sobre esta sensación vino a mi mente tras recordar una charla que tuve hace poco con una amiga (que pronto regresará a su país), que entre jugos, helados y cosas varias, sostuvimos casi por cuatro horas. Ciertamente voy a extrañar esas prolongadas charlas, y la intención de pensar, compartir perspectivas, de proyectar ideas propias...

En cuanto a mi, la felicidad tiene que ver mucho con las sorpresas, pero aún mas importante, con la capacidad de sorprenderse. Soy introvertido (mas no tímido) y quizás por esto soy feliz contemplando una idea plasmada en un libro, un nuevo descubrimiento científico o una imagen sorprendente de la tierra o el universo. Obviamente, pasar tiempo con amigos estimados o mi novia me producen gran alegría. Por otra parte asistir o ver en video eventos majestuosos como un concierto con un montaje y sonido asombroso o la pasión que desata ver algunos partidos de fútbol producen euforia, pero esta es mas efímera. Para mi la felicidad tiene que ver con el sostenimiento de un estado de ánimo positivo, alimentado como dije anteriormente por las sorpresas pero también de otros ingredientes como la voluntad de encontrarlas, la certeza de que la adquisición de conocimiento y sabiduría, por tiempo que tarde, jamás será tiempo perdido  y por la tranquilidad de saber que esta permitido también estar triste.

Hoy pienso en esto, pues creo que mas trascendente que ocupar un gran cargo en una organización o la fama que logremos obtener, ser conscientes de lo que en verdad nos hace felices e ir tras ese objetivo es una misión muy noble, muy humana. Como bien contó alguna vez Jhon Lennon y difundido hoy por las redes sociales:

              "Cuando yo tenía 5 años, mi madre siempre me decía que la felicidad es la clave para la vida. 
               Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser cuando fuera grande, escribí feliz. 
               Me dijeron que yo no entendía la pregunta. Les dije que no entendían la vida. "

jueves, 5 de julio de 2012

Una historia poco contada


Hoy quiero compartir dos fragmentos que he encontrado en el libro Dios no Existe, lecturas esenciales para el no creyente de Cristopher Hitchens. Espero sean de su agrado y aporten además una perspectiva sobre el poder de las convicciones producto de la razón y el análisis de ver las cosas como son, mas no como quisiéramos que sean. Para entender aún mejor el contexto de estas palabras, hay que decir que su autor, Primo Levi, fue uno de los millones de judíos que cayeron presos bajo el régimen nazi. Las historias se desarrollan en torno a uno de tantos días de “selección” en Auschwitz.

Poco a poco, prevalece el silencio y entonces, desde mi litera que está en el tercer piso, se ve y se oye que el viejo Kuhn reza, en voz alta, con la gorra en la cabeza y oscilando el busto con violencia. Kuhn da gracias a Dios porque no ha sido elegido.
                               Kuhn es un insensato. ¿No ve, en la litera de al lado, a Beppo el Griego que tiene veinte años y pasado mañana irá al gas, y lo sabe, y está acostado y mira fijamente a la bombilla sin decir nada y sin pensar en nada?¿No sabe Kuhn  que la próxima vez será la suya?¿No comprende Kuhn que hoy ha sucedido una abominación que ninguna oración propiciatoria, ningún perdón, ninguna expiación de los culpables, nada, en fin, que esté en el poder del hombre hacer, podrá remediar ya nunca?
                               Si yo fuese Dios, escupiría al suelo la oración de Kuhn.

                                                                                            PRIMO LEVI, Si esto es un hombre

También yo he entrado en el Lager como no creyente, y como no creyente he sido liberado y he vivido hasta hoy; la experiencia del Lager, su iniquidad espantosa, mas bien me ha confirmado en mi laicismo. Me ha impedido, y todavía me impide, cualquier clase de providencia o de justicia trascendente. […] Debo admitir, sin embargo, haber sentido (y de nuevo una sola vez) la tentación de ceder, de buscar refugio en la oración. Sucedió en octubre de 1944, en el único momento en que me he dado cuenta lúcidamente de la inminencia de la muerte, cuando, desnudo y apretujado entre compañeros desnudos, con mi ficha personal en la mano, esperaba desfilar ante la comisión que debía decidir, con una ojeada, si iría enseguida a la cámara de gas o si, por el contrario, estaba lo suficientemente fuerte para seguir trabajando. Durante un instante, he sentido la necesidad de pedir ayuda y refugio. Después, a pesar de la angustia, se ha impuesto la ecuanimidad: no se cambian las reglas del juego al final de la partida ni cuando estás perdiendo. Una oración en aquellas circunstancias habría sido no solo absurda (¿Qué derechos podía reclamar?, ¿a quién?), sino también blasfemia, obscenidad, llena de la mayor impiedad de la que es capaz un no creyente. Dejé de lado aquella tentación: sabía que así, si sobrevivía, no tendría que avergonzarme.

                                                                                PRIMO LEVI, Los hundidos y los salvados.