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domingo, 30 de abril de 2017

Sexy!

Ya no es raro encontrarnos con toda clase de titulares frívolos cuando por desgracia damos con alguna noticia del mundo de la farándula. "Sensual baile de Cristiano Ronaldo sacude las redes sociales", "Selena Gómez ya no es una niña Disney...", "La foto de Belinda que enloquece al mundo". Molestos encabezados que si bien aseguran la presencia de estos iconos en la mente de la gente, distorsionan totalmente el concepto de lo que es una noticia, ocupando de paso precioso espacio en el ciberespacio (y en nuestras pantallas). Hoy en día parece que las personas: nacen, crecen, se vuelven sexys y mueren...




Desde luego no estamos perdidos en la medida que siempre existan bichos raros amantes de la contracultura, cuyas tendencias amorosas y estéticas no se inclinan precisamente hacia los cuerpos esculturales y los rostros sacados de una dimensión extraña... donde todo es sospechosamente simétrico.

Si creo (con cierta resignación) que somos parte de una inmensa minoría, cuya suerte, por más absurdo que sea el contenido de los noticieros, la farándula y la música ("mami, esto es dando y dándolo, sabes que tu corazón conmigo hace bom bom") está destinada casi a la extinción.

Parece hacerse efectiva la realidad de Huxley, donde la opresión definitiva no viene de las armas, los regímenes totalitarios o de algún presidente con peinado extraño. Esta viene más bien del elegantemente sutil mundo del entretenimiento (y de unas cuantas infusiones químicas).

Respecto al título de este artículo, no niego que un cuerpo bien formado me es altamente llamativo, así como un rostro hermoso siempre me llamará la atención (ojos bonitos, pestañas, nariz y labios... ya saben, un rostro). Pero creo también que la obesidad es un problema más allá de lo estético. Tiene repercusiones importantes en el cuerpo, así como en la ejecución de los movimientos más simples. Me molesta más bien como se promueven algunos conceptos estéticos, y que la mayor aspiración del adolescente (tanto del que se encuentra entre los 10 y 19 años, como aquel ya entrado en los 30 o 40) sea lucir un trasero de generosas proporciones o lucir como un dandy de camisetas pegadas. Treintones, solteros y fantásticos....



Mis excusas por cualquier error o falacia argumentativa (que siempre habrá, casi siempre de forma deliberada) en este artículo... y en los demás. Estaba algo oxidado y falto de inspiración para escribir algo relativamente relacionado con la línea editorial que (casi) siempre ha caracterizado mi blog.

Espero el año vaya marchando bien para mis pocos, pero fieles lectores. Por hoy, cierro con música.