Los tiempos cambian y cada día hay algo nuevo para ver, mas creo que se mantiene un espíritu de acuerdo a la época. En mi niñez percibía al mundo con cierta armonía alegre (excepto por el colegio) y veía como los días pasaban corriendo por las calles con amigos. Sin duda, tal percepción era cuidada por la burbuja protectora de mi familia, con quien siempre he estado muy cercano. Luego, la desaparición de tal protección permitió ver un mundo diferente. Mas hostil sin duda, pero de alguna forma con mas opciones. Tras los estudios llega el trabajo y con el aprendí a apreciar el incalculable valor de cosas como el tiempo de ocio. El mismo que se iba en juegos de niño, es el que marca diferencia entre una vida con o sin sentido cuando grande.
Hoy, los ratos libres son cada vez mas preciosos y siento que hay un derroche en ese sentido que de alguna forma nos está costando la vida. Los medios de comunicación empezando por la televisión y los videojuegos fueron en su momento motivo de toda clase de críticas, en la medida que los programas con contenido sucumbieron a los que solo buscaban tener al espectador entretenido. En ese sentido, hubo un tiempo antes de la llegada de la Internet donde las criticas a la pequeña caja y las consolas de 16 bits encajaban y eran oportunas. Hoy en día, con la diversidad de opciones, casi parece risible echarles la culpa por la falta de contenido y sustancia que parece inundar las mentes modernas.
La idea no es crear un manual de buenas costumbres ni recrear la nostalgia por los tiempos pasados, es simplemente un llamado a rescatar las virtudes que como seres humanos y civilización hemos desarrollado, y que hoy en día se han depreciado como pasa con la forma en que escribimos y la palabra hablada.
Los foros se inundan de comentarios que evidencian tres cosas. Falta de comprensión de lectura, desconocimiento del contexto en el que se pretende crear el debate (en una noticia de tecnología nunca faltan los que insultan al presidente) y un desprecio por las reglas ortográficas y gramaticales básicas. Si la gente todos los días sigue consumiendo los mismos contenidos y gasta todo el tiempo libre entreteniéndose, es imposible esperar el más mínimo cambio en una era que exalta lo extrovertido y la irreverencia asfixia por sobredosis.
Creo que se necesita un nuevo despertar individual, pues soy algo escéptico a que tal cosa sea masiva. Volver a cada uno y sacar el ruido blanco que nos bombardea con twits y noticias estúpidas (¿a alguien le importa que a Enrique Iglesias no le gusten las fiestas de Pitbull?) es un comienzo para reconectarnos con nosotros mismos y recorrer ese camino de descubrimiento. No somos oficinistas, no somos operarios. Hay algo más, una especie de chispa, que si bien mengua hasta casi extinguirse nunca desaparece del todo y parece hoy en día vivir en esos ratos libres cuando la gran mayoría llega a sus casas... a entretenerse.
De bonus dejo esta gran charla. Si bien la idea de educación está asociada con colegios y universidades, en verdad se encuentra en cada momento. A pesar de las instituciones educativas, el aprendizaje jamás dejará de perder su alma independiente
https://www.youtube.com/watch?v=nPB-41q97zg
