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jueves, 21 de enero de 2010

Y que si me gusta pensar?


Con el fin de las vacaciones llega tambien el enfrentamiento con la realidad, quizás esquivada hábilmente por momentos de felicidad aparentemente eternos, pero que en cifras porcentuales no hacen (para gran parte de las personas) un gran porcentaje del total de una vida...y sin embargo por esos momentos son por los que mas vale la pena vivir
Hoy he querido escribir desde de mi mismo para los demás. Creo que la paz interior debe comenzar con la practica de la honradez en primera medida con las convicciones propias y en segundo lugar con las palabras, letras y actos que todos los días comunicamos a los demás. Con lo anterior me refiero al básico concepto de coherencia de pensamiento y acción que a los seres humanos nos debería caracterizar como individuos aparentemente libres y dotados de la facultad y el derecho del libre pensamiento.
No me interesa llegar al punto al que van mis conclusiones rápidamente. De hecho, si estoy haciendo lo que hago en este instante es para analizar asi sea por un breve instante mi posición mental y espiritual que como indivuduo aparentemente libre puedo ejercer.
He decidido dejar de creer algo en que en verdad creo nunca haber creido. No tengo nada en contra de la gente que cree respecto a la que no cree, no me interesa volver ateos a los que creen en algo ni convertir multitudes a un culto específico. Pero si creo que a la gente se le ha olvidado el poder de las ideas y por lo tanto han dejado de pensar. Bombardeados todo el tiempo por los medios en la gran industria de matar el aburrimiento, la gente parece optar por ceder ante las cosas que están mal. Los países en desarrollo y subdesarrollados dejan que las grandes multinacionales exploten sus recursos con unos ingresos miserables (Coltan en el Congo) y los supuestos revolucionarios han corrompido sus ideas con armamentos y drogas manchadas de sangre (FARC en Colombia).
Pienso ahora en el porque se dan estos estilos de vida. La gente ha aceptado en su mayoría recibir lo que el sistema mejor les ofrece. No marcan la diferencia, acumulan capitales para comprar las aspiraciones artificiales que la televisión les vende de lunes a viernes en la noche una vez el día laboral ha acabado. No hay plata y parece no haber tiempo para pensar mas allá que en conseguir trabajo lo antes posible antes de descender un poco más en las escalas sociales. Para ayudar lo anterior, algunas corrientes religiosas inculcan el sometimiento absoluto a las autoridades independiente de su justicia, esperando que Dios arregle todo.
El pensamiento entonces parece limitarse aveces a lo que algunos líderes religiosos (no todos porsupuesto) les parezca o convenga. La inteligencia de la gente es hábilmente eludida por las premisas religiosas que cambian las nociones básicas de inteligencia por medio de la persuación, de agradar a un pastor o un grupo de personas que (solo Dios sabe) serán tus amigos mientras creas lo que ellos crean.
Sin embargo, la religión no es la única fuente de ignorancia. Par ver la fuente principal algunas veces basta con mirarnos al espejo. La pereza y la malicia paracen inundar especialmente al pueblo latinoamericano que no es capaz de revelarse ante injusticias por pura falta de organización y ganas de luchar. Absurdamente parecemos aceptar sin luchar absurdos como el aumento de las pensiones a los congresistas en Colombia de 11 millones de pesos (USD 5500) a 16 millones (USD 8000), mientras que el salario mínimo sube de 497.00 pesos (USD 248) a 515.000 pesos ( USD 257), un incremento de un poco mas del 3% mientras la reforma para los congresistas consideraba un aumento en pensiones del 45%.
Las cosas no están entonces tan bien como para seguir dando la rienda a políticos clientelistas. La compra de votos se presenta con platos de lechona y sancochos a las abundantes clases pobres de los países americanos. El país se desangra con torcidos en contrataciones estatales, mientras el sector educación parece no presentar mayores mejorías en su calidad, en un país que invierte una cifra miserable en investigación y desarrollo. Mientras sigan existiendo muros para la educación superior, difícilmente podremos encontrar soluciones creativas y eficientes que se adapten al modelo latinoamericano, tan necesitado de soluciones como de una identidad propia, una no copiada de tendencias europeas.
El asunto aqui es el de incentivarnos nosotros mismos a pensar, y para pensar, es necesario el deseo de ser estimulados por las artes, los libros y las tertulias. Compartir con los demás experiencias y aventurarnos a romper los moldes empezando por el de la vanidad del conocimiento y de las clases sociales es una entre tantas formas de hacer algo por el país, por nuestra ciudad...por nosotros mismos.
Hoy animo e invito a pensar, a dudar de los paradigmas, a despojar de los miedos creados por creencias absurdas de las cuales, si dependiera de ellas el mundo, estaríamos tecnológica y mentalmente estancados por el temor a descubrir una explicación lógica a fenómenos aparentemente paranormales o milagrosos. Si la meta de este año es pensar que empiece hoy mismo con algo, con un libro, con una hora menos de televisión, con mas tiempo escuchando diferentes perspectivas....
De nada sirve lo anterior si en verdad no cambiamos algo, porque la diferencia en definitiva la va a marcar la gente pero solo se dará una vez crean que el poder para cambiar el destino de sus naciones reside en ellos mismos.

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