
Durante la búsqueda de Dios (y de paso, el de volverme un poco mas listo), haber conocido el Opus dei fue algo que enriqueción mi vida. Sin embargo, algo faltaba en el cuadro para que fuera completa la imágen donde el amor de Dios esté presente. Me parecía decepcionante el hecho de que a pesar de que el fundamento de la obra (nombre por el cual me referiré al Opus dei) fuera el amor de Cristo y la santificación durante el trabajo cotidiano, los participantes (no todos claro está) de las reuniones parecían carecer del amor de Dios en sus corazones. Creo que la religiosidad en sus corazones excedía la virtud que Dios otorga por medio del esíritu santo, especialmente si hablamos de humildad y sencillez. A medida que participaba en las actividades empecé a sentirme solo dado que mis amigos se apartaron de la obra, no tenían tiempo de asistir o simplemente regresaron a su lugar de origen.
Fue entonces cuando dejé de asistir y quede en una especie de limbo espiritual en un espacio fisico-temporal, donde pensé retomar mi vida de ermitaño y mis días de estudio de paso.
Un día sin embargo, mi padre (con quien ahora poco me hablo) me llamó invitándome a conocer a una mujer contemporanea conmigo en edad, y de paso asistir a un grupo de jóvenes donde se hablaba de temas bíblicos. Obviamente fuí a la semana siguiente, aunque el hecho de encontrarme con una chica puso algo más de motivación (por lo menos fui con mis mejores ropas). El resultado fue decepcionante... Básicamente me encontré en ese momento en el lugar donde menos quería estar en la tierra con las personas que hasta ese día había querido evitar por su forma de pensar, comportarse pensar sobre lavida y en especial sobre como piensan sobre temas de ciencia....

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