Yo no entiendo porque la gente piensa que un requisito para que un individuo sea catalogado como hombre integral es la parte espiritual. Puede que la sumisión a una entidad invisible llámese como se llame transmite tácitamente una faceta de humildad de la persona, la sensación que esta aunque libre se somete a un paquete moral. Pero, ¿acaso para eso no tenemos nuestra constitución, los derechos humanos y sus raíces, los derechos de la mujer, del hombre, del niño y hasta de los animales como una especie de garantía a un sometimiento, que admitámoslo, es necesario para mantener nuestra sociedad?.
No se si piensen en el fondo que la espiritualidad demuestre esa clase de virtudes. Lo que me preocupa en realidad es la actitud que la gente tiene respecto a los agnósticos y ateos. No por el hecho de no creer en un policía cósmico son gente sin moral, o anarquistas depravados sueltos en las calles. Mas bien, y como lo decia Richard Dawkins, el escepticismo o total incredulidad ante deidades llamense como se llamen es un buen indicador de salud mental y de juicio critico. Me pregunto ¿como podremos hacer entender a la gente esto? y aún mas allá ¿como hacerles ver que también es una opción no creer?.
Reconozcamos que es algo difícil. Hoy en día desde niños nos adoctrinan con toda clase de patrañas. Los colegios parecen gigantes organizaciones productoras de generaciones de graduados en masa con una marcada tendencia hacia la uniformidad de pensamiento, intereses similares y prejuicios con una buena dosis de sentimiento se superioridad moral desde luego. La vuelta atrás no es fácil. Los infantes son casi como hojas en blanco sobre las cuales podemos poner todo lo que se nos ocurra. Nacen para aprender pero carecen de sentido crítico. Este último se desarrolla con el tiempo y los encargados de generarlo son nuestros padres y maestros que alguna vez también fueron niños y fueron adoctrinados de la misma forma con seguridad.
Ciertamente ese ejercito formado en las trincheras académicas ha sido eficientemente formado para obedecer. ¿Cuantos profesores ponen algo de ruido en las clases para sacudir la mente de los muchachos sobre lo que esta mal?¿sobre lo que no tiene sentido?¿a dudar sobre la veracidad de un libro que nos habla de un hombre concebido de una virgen que jamás tuvo relaciones sexuales?. Si, vivimos ciertamente en un mundo demasiado crédulo. Si creemos lo del nacimiento de una virgen, ¿porque no vamos a creer entonces en lo que nos digan los políticos y multinacionales (las nuevas dueñas del mundo) con mentiras mas elaboradas?. Hagan memoria y traten de traer a su mente por lo menos la imágen de alguien que les haya ayudado a romper un paradigma, el alguien que hizo la pregunta correcta... difícil supongo,
La invitación con esto no es la de evaluar al sistema, sino a nosotros mismos. Sabemos que el sistema esta mal, hemos hablado mucho de eso. De no ser porque está mal no habrían hospitales en Bogotá que adquieren dineros para comprar banquetes de vino y camarones que no precisamente van hacia los pacientes (hospital Messien). De no ser porque el sistema esta mal la riqueza total del mundo no se concentraría en menos del 10% de la población mientras que la mayoría del 90% restante estúpidamente corre sistemáticamente a los kioskos de revistas a ver a sus adorados amos disfrutar de la vida y escandalizarse de sus exenticridades, mientras estos retribuyen su incondicional fidelidad y espléndida mano de obra con sueldos miserables y condiciones laborales inferiores.
La invitación no es esa, el sistema esta increiblemente bien cimentado en las leyes. La invitación es la de derrumbar el sistema en sus mentes. De dejar de ver con terror al esceptico. De dejar de ver con recelo a los autores no creyentes. En muchos está presente el prejuicio pero es necesario y justo romperlo. Hoy en día si en verdad queremos equidad debemos empezarla a generar en primer lugar hacia la apertura para el eficiente aprendizaje de conceptos diferentes al de cada uno. El reto es grande y creo que para que pase un cambio real, debe crearse un inconformismo general hacia la forma como el mundo está gobernado. Pero esto no prosperará hasta que no dejémos de elegir a los candidatos por si estos en el show de las 11 dicen creer en Jesús, Ala o Buda, o por quien de ellos logra besar la mayor cantidad de niños en una tarde de campaña, en un lugar que jamás volverán a visitar.
Elijamos nuestros gobernantes mientras podamos hacerlo (y nuestro voto no sea una ilusión corporativa) por su discurso coherente, por su equipo de ciudadanos capacitados y en especial por un paquete de propuestas, que aunque muy seguramente no harán que el hombre vuelva a la luna en un Lamborghini Diablo impulsado por turbinas, si sirvan para el crecimiento de un efectivo plan de estado.
Elijamos bien a los líderes, admiremos a aquellos que se preocupan por llenar con buenas ideas su cabeza y agradezcamos a aquellos que se esfuerzan porque el conocimiento no sea propiedad privada de unos pocos, sino que trabajan por propagarlo y ponerlo al alcance de una sociedad cada vez mas consumista y con cada vez mayores dificultades para elegir y procesar un texto con contenido.
viernes, 4 de mayo de 2012
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