Ya falta poco para que comiencen las elecciones para presidente, y en medio de la que puede ser una de las pujas mas sucias en años, hoy tenemos toda una serie de candidatos que pese a respaldar la variedad que una democracia en teoría promueve, no deja de sentirse en el fondo que fueron cortados por la misma tijera.
No soy partidario de pensar en que la situación económica de un individuo dependa de un gobierno. Creo que cada uno construye su propio destino independiente de los gobernantes, con excepciones tanto históricas como regionales, donde hasta los mas brillantes sucumbían ante los mas estrictos regímenes. Sin embargo, cuando nos ponemos a pensar en el impacto que la gente que elegimos tiene en nuestra comarca, vemos que es muy grande y casi omnipresente en nuestras actividades, de ahí la importancia de votar a conciencia así sea al final una ilusión el acto mismo.
Admito que comparto la desilusión colectiva por la clase gobernante. Una clase que ha sabido ponerse escalones arriba de sus gobernados, utilizando su poder para alzar una barrera con la gente que los elige. Aparte de la evidente corrupción que como una niebla inunda los poderes y los estrados, el solo hecho de ver como estos personajes no escatiman en ponerse sueldos que rayan en lo obsceno nos indica que estamos tratando con una clase muy diferente de gente (ver https://www.youtube.com/watch?v=jUC-J99Ppr8). Es gente que piensa, ve, planea y proyecta en una esfera distinta. Se sienten y los vemos como superiores; carros blindados, lujosos restaurantes.... pero lo curioso del asunto es que su posición fue creada con el fin de poner a cargo administradores eficientes de la riqueza del país. Es decir, ellos en teoría están a las ordenes nuestras. Nosotros al menos deberíamos elegir cuanto gana esta gente. En la realidad, ellos hace tiempo tienen la sartén por el mango y nos dicen (casi pareciendo un mal chiste) cuánto es que debemos ganar nosotros (SMLV).
Con tantas mentiras, tantas versiones y tanta publicidad admito, y aún teniendo en mente un candidato por el cual votar, no tener total confianza para depositar mi voto en las urnas. Y ustedes deben estar pensando exactamente lo mismo. Cuando un candidato como Zuluaga dice tener la consciencia tranquila, que jamás habló con el hacker de moda, y que a los dos días salga un video de él charlando con este personaje ilustre, y que diga que fue un montaje (?)... creo que un "no me diga más" de Vinasco se queda pequeño. Al menos quedará un espléndido guión para una novela o serie que ojalá valga la pena. Lo anterior no eleva a santos a ninguno de los demás candidatos, ni a arcángel a Santos, poseedor ya del título. Lo anterior solo nos confirma que vivimos en una ilusión, en un sueño del cual no vamos a despertar.
Me duele pensar que todos los impuestos que pagamos mantienen semejante estructura. Una maquinaria que piensa que el progreso de la nación está principalmente en construir puentes y carreteras (porque eso si queda en la foto). Que la educación es solo cuestión de cobertura. Que la inversión en investigación y desarrollo sea tema último en la agenda y que destinen la mayor parte del día que les pagamos en lograr acuerdos sombríos, ocultos siempre por la prensa parcializada, experta muchas veces en dar información a medias o a conveniencia.
Lo de Zuluaga muy seguramente se sabía hace tiempo, y no es inverosímil creer que detrás de cada candidato haya toda una serie de excelentes guiones por salir a la luz que harían saltar de la envidia hasta al Coppola mas inspirado. Lo cierto es que el pueblo marchará a las urnas y elegirá al gerente de turno.
Me encantaría ver que no elijiéramos por lo que digan las encuestas, que rechazáramos el tamal, que no dejáramos a los candidatos besar a nuestros hijos... puedo soñar. Pero cuando comience el espectáculo de cubrimientos especiales, conteos de votos y pantallas táctiles sé que habré despertado del sueño y la realidad vendrá de nuevo, quizás con un gerente nuevo a cargo, pero sabiendo también que mas allá de lo que haya puesto como promesas, el progreso no vendrá precisamente del alcance de sus facultades.

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