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viernes, 1 de mayo de 2015

Subiendo el rating a trompadas

Y así, un buen día nos dijeron que eran los mejores del mundo...

Como atravesando una membrana invisible, el hoy en día lejano mundo del boxeo nos bombardea con la "pelea del siglo" entre un par de machos alfa, malacarosos, grasientos, sudorosos y totalmente desconocidos para la mayoría de nosotros.

Desplazando las siempre agradables películas del expresivo Steven Seagal, la invasión de tal acontecimiento histórico, que para la mayoría de nosotros hubiera pasado desapercibido entre los goles de James y la nueva foto sensual de las Kardashian (la versión moderna, fémina y lejana de las Marbelles locales), ha sido tal que solo falta filtrarlo hábilmente entre los informes de las manifestaciones del día del trabajo o el terremoto en Nepal, fácil quizás en la época de las seudo-noticias.

Yo no veré la pelea... aunque me atrevo a hacer un diagnóstico. Creo que el hombre negro y grande le ganará al de apariencia vietnamita. Creo que de las dos horas que puede durar un show de estos, solo habrán cinco minutos de pelea... o menos... y creo ver incluso el golpe letal que tumbará al perdedor antes del tercer asalto y dará al nuevo macho man del mundo el precioso e increíblemente bello cinturón de campeón mundial...

                                                      

Casi duelen los ojos de verlo... es tan brillante, tan grande, tan grotesco...

No se cuantas pantalonetas del vencedor se venderán a partir de mañana en los grandes centros comerciales de Venecia y San Andresito, o si veremos quizás una venta masiva de guantes de boxeo anti-disturbios. Lo que si es cierto es que el mundo tendrá a partir de esta noche un vencedor, que recordaremos y  alabaremos... hasta el próximo próximo protagonista de novela.

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