Free counter and web stats

sábado, 24 de octubre de 2015

Muerte

Desde hace un buen tiempo me he sentido fascinado por este tema. En el adoctrinamiento cristiano/católico, la incursión hacia la muerte se hace desde que somos muy niños. Sin entender bien el alcance, nos cuentan como un hombre se sacrificó por los seres humanos a causa de los pecados de ellos mismos. Adicional, aparecen los conceptos de cielo e infierno. Ideas fácilmente absorbidas por la mente de los niños, pues a esa edad lejos están de formarse una idea crítica que permita contradecir la "verdad" de los adultos o cuestionar las historias mágicas. Inconscientemente se crea un miedo del cual muchos aún son presa. Un miedo a la muerte eterna en el océano infinito de gritos y chirrido de dientes...

Al entrar en la edad de la razón, la curiosidad nos hace encontrar otras formas de muerte. Perspectivas donde los hombres reviven en animales, otras formas de energía o en otras personas. Otras corrientes nos muestran como la conciencia se funde con el cosmos, con la gran mente. Otra, por el contrario se aleja del misticismo y nos dice que no hay trascendencia, no existe el más allá. Personalmente, me identifico mucho con esta última, pues no hay evidencia seria de que exista algo más. Creería que si existe un dios, sería algo lejos de las características humanas y los caprichos de los que lo hemos dotado. Sería realmente superior. Sin embargo, de haber un dictador cósmico que me juzgue por mis "pecados" y mi "blasfemia", creo que llegaré ante su santa presencia con una pregunta similar a la hecha por Stephen Fry: "¿Cáncer de hueso en los niños?...".  (Cita cortesía de Arturo Rozo, un muy buen amigo entre amigos). (Video: Stephen Fry - Encontrarse con dios)


Volviendo a la muerte y sus interpretaciones, el arte nos ofrece un espectro aún más amplio. Motivado hoy por el cine y la literatura , he querido compartir una gran escena de la película Hannah y sus Hermanas. Una visión hermosa, donde curiosamente se encuentra un sentido perfectamente racional y elegante al absurdo que por momentos parece ser la vida. (Hannah y sus Hermanas - Significado de la vida)



De otra parte, un espléndido relato de las últimas horas del escritor Alous Huxley (Un Mundo Feliz), hecho por su esposa mientras le suministraba una dosis de LSD, nos muestra la experiencia que puede ser el viaje final. Se desvanece una vida mientras los estimulantes sensaciones de la droga convierten el viaje, posiblemente, en un caleidoscopio de colores y sensaciones finales. Por otro lado, no podemos desconocer el encuentro entre el romanticismo y la muerte. Dos conceptos aparentemente antagónicos ligados desde el principio de los tiempos.



Para finalizar, creo que así como un camino espiritual no funciona de la misma manera para todos, el camino hacia la muerte no es único. Su significado puede transformarse en la medida que más conozcamos el mundo y exista el deseo de descubrir. Hay que tener el deseo de errar, la conciencia de nuestra torpeza y la voluntad de aceptar el camino cuando lo hallemos. Todo esto, al menos, mientras sigamos abriendo los ojos cada día en la mañana....

No hay comentarios:

Publicar un comentario