Hoy ha muerto el escritor mas reconocido y único premio nobel de mi país, y la prensa, facebook, twitter y demás medios se inundan de toda clase de homenajes, historias, anécdotas y fotografías honrando su memoria. Entre las cosas que no he hecho en mi vida es leer un libro suyo, y en esa medida no me siento moralmente apto para compartir citas o material, pues sencillamente nunca tuve una conexión emocional con su obra, a pesar incluso de haber escuchado de él desde niño.
Como no es frecuente que se mueran personajes tan ilustres como este todos los días, uno reflexiona sobre la cantidad de honores que se le hicieron en vida sumados a los de hoy, donde no solo Colombia sino el mundo entero paralizan momentáneamente sus actividades para recordarlo e ir a la librería a comprar uno de sus libros. Por fortuna, nunca la gente aplazó su admiración hacia este hombre hasta su lecho de muerte, sino que permanentemente aparecían muestras de afecto para con el. Sin embargo, en la vida real, uno no se da cuenta de la cantidad de gente que ha hecho cosas por uno y por desgracia las demostraciones de cariño surgen hasta cuando están a punto de morir o se les ha descubierto una enfermedad terminal.
Hector Lavoe ponía en una de sus canciones una de mis frases favoritas "si no me quieren en vida, cuando muera no me lloren...." y creo en esta medida que los reconocimientos y el amor deben ser entregados a la gente cuando está viva, sana, al lado de uno y con la mayor frecuencia posible. Entre las muchas tonterías en las que no me uno con las personas, está la de acercarme a alguien cuando está a punto de fallecer siendo que jamás le escribía mensaje alguno, le llamaba o pensaba en ella. Sin embargo, mi actitud frente a lo anterior me ha hecho pensar y sentir la fortuna de tener conmigo principalmente a mi familia aún viva y sana, y trabajar no solo para mi bienestar sino para el de ellos.
No se como estén ustedes, mis pocos pero entusiastas lectores. Ciertamente pueden estar pasando una buena o una mala época, pero quiero que piensen que el hecho de estar vivos hoy no se debe al valor de su esfuerzo por encima de otra gente sino al valor de los esfuerzos de otra gente por uno. Se que uno no puede agradecer a papá y mamá siempre, pues hay varios desnaturalizados y creo que es lógico no honrarlos cuando ellos no cumplieron su labor y estuvieron ausentes. Sin embargo, siempre hay presentes amigos, hermanos o familiares mas lejanos que dieron algo por uno o, que mejor aún, nos enseñaron a utilizar la cabeza para lidiar con la vida.
Para retomar el contacto solo hay que escribirles o hablarles. Para hacerlos sentir amados, solo hay que escucharlos.

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