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domingo, 23 de marzo de 2014

Vida - Aprender

La lógica de la vida es sumamente orgánica. Desde pequeños nuestros instintos vibrantes nos conducen en un mundo que no entendemos, e inocentes vemos como pasan los milagros de la existencia, como si fueran magia. Recuerdo de niño las mañanas en la casa de mis abuelos, donde algunos rayos de sol se filtraban por las ventanas y creaban cortinas con las partículas de polvo... un espectáculo simple, pero hermoso.

A medida que uno crece, nuestros mentores (por lo general nuestros padres) nos conducen a extrañas instituciones llamadas colegios y tales cosas fantásticas desaparecen en la medida que nos agobiamos con otras tareas y los estados de tristeza se nos vuelven mas familiares, hasta que nos acostumbramos a ellos y vemos incluso, que para aprender, hay una estructura. Los años pasan y nos llenamos de títulos innecesarios hasta hace unas décadas para poder aspirar a una universidad, y de ella otro título para conseguir un buen empleo.. quizás. De repente se aparece un loco sin corbata, que con ideas extrañas nos hace ver la luz que brilla por encima de las nubes de la rutina, y por un momento nuestros corazones perciben nuevamente las cortinas de luz y polvo.....

Pero sucede que en la vida real muchos viven lejos de la acción que deberían producir sus pensamientos (y me refiero a los verdaderos), y nos acostumbramos a un trabajo estable pero cansino donde además se procura transferir este pensamiento a nuestros hijos llevándolos nuevamente a un colegio donde, ilusos, pensamos que los están preparando para la vida cuando en realidad los están preparando para desempeñarse de forma medianamente decente frente a un escritorio (porque además, pensamos que todas las labores deben tener un horario, y desde luego, un lugar fijo).

Lo cierto es que el sistema actual, donde necesitamos una especialización no por el deseo solo de aprender sino el de aspirar de pasar de ganar 2 millones a 2 milones y medio, es solo un estado temporal y reciente producido por la revolución industrial, pero no hace parte del paquete real de lo que consta la existencia, que nos pide desde los arboles que se mecen en las mañanas y el cielo que explota de colores en la tarde que la exploremos.

Como civilización hemos pasado por épocas de oscurantismo. En ellas, a pesar de la opresión, se percibían las intenciones de la mayoría para rebelarse contra el régimen que suprimía las libertades. Hoy, vemos como hipnotizadas masas de gente cruzan la ciudad en búsqueda del café mañanero que dispare sus adormecidos cuerpos.

La esperanza, sin embargo, reside en el numero cada vez mas creciente de ciudadanos, que a pesar de ser aun minoría, logran vivir no libres de responsabilidades, pero si lejos del sistema al que alguna vez fueron conducidos a adoptar. El tiempo no es dinero, el tiempo es vida... y la cuestión está no en llegar a la respuesta correcta sino a la pregunta adecuada que cambie lo que siempre supimos que estaba lejos de lo natural.

Los dejo con este video de Allan Watts.... que haríamos si no nos enfocáramos solo en conseguir dinero?

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