A menos de una semana de empezar el campeonato deportivo mas grande del mundo, y del cual soy especial seguidor, no falta la lluvia de críticas y memes atacando esta fiesta como si por culpa de ella el país hubiera desarrollado su visión miope, torpe y despreocupada que vive actualmente (abstención del 60% en las pasadas elecciones). Al menos por un mes, muchos de los habitantes del planeta estaremos atentos a lo que pase en cada una de las canchas de Brasil y de alguna forma tendremos licencia para comportarnos casi como idiotas embriagados de pasión, alegría... y licor.
El campeonato es una de las mejores cosas que uno puede vivir para pasar un buen rato y del que con toda certeza, al final, no va a generar mayor diferencia, cuando volvamos a la realidad colmada de pantallas llenas de estúpidas producciones colombo-mexico-africano-estadounidenses, concursos para cigotos y presentadores de media petaca. El país no se vuelve peor o mejor porque pasemos o no de primera ronda, o porque haya sido seleccionado Pablo Armero como el jugador mas caderón del mundial. Por otra parte, los países del primer mundo clasificados (que además rara vez suelen faltar a esta cita) como Italia, Holanda, Inglaterra o Francia, no quemarán sus ciudades y reemplazarán las bellas obras guardadas en sus museos por fotos de Pirlo, Rooney, Benzemá o Robben driblando o haciendo un disparo al arco. El mundial simplemente servirá como una ventana para revivir algunas pasiones y tener un motivo absurdo para celebrar o estar tristes.
Les pido entonces que disfruten cada minuto que puedan ver del torneo, se viva el espíritu que esa espléndida copa transmite y no nos volvamos trascendentales al pensar que mientras el país está atento a los partidos, la corrupción y la mediocridad nos carcome silenciosamente, cuando el origen de estos males está lejos de producirse dentro de los terrenos de juego.
....y que viva el mundial!
....y que viva el mundial!

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