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domingo, 1 de junio de 2014

Oh, Fortuna....

No creo que exista en la tierra persona alguna que esté contenta por ser pobre o por ganar poco dinero. Desde luego, podemos adaptarnos a un estilo de vida y con el tiempo encontrar destellos de felicidad en las cosas que nos pasan mas allá de la rutina casa-oficina-casa, pero la verdad es que aparte de la discusión sobre si tener o no tener algo nos hace mas felices, lo cierto es que no hay nobleza en la pobreza.

Admiro de verdad a aquellas personas que han sabido de alguna forma encontrar la forma de hacer dinero dándose cuenta de sus habilidades y han sido además lo suficientemente valientes y decididas para traducir las ideas en actos concretos. Socialmente además rechazamos gente que se hace rica con el narcotráfico, el soborno o la trata de personas, pero por otro lado veneramos formas de riqueza ( y me refiero a riqueza obscena) que pasan frente a nuestros ojos sin que nuestros cerebros pudieran siquiera reaccionar. Una de ellas es la riqueza producto de donaciones hechas a nombre de una entidad sobrenatural (llámese Jesus/Yisus, Xenu, Virgen María, Alá, etc.). Es desagradable tanto por el hecho de hacer increíblemente ricas a personas que contribuyen al sostenimiento de una división mas entre los hombres (a menos que te conviertas a su religión), como por el sospechoso hecho de que muchas de ellas predican una vida futura de riquezas inimaginables... pero que al parecer han decidido ir viviendo a lo grande tal etapa en vida (ver https://www.youtube.com/watch?v=mJ9oBCLwwL0) . De otro lado, y tan solo para dar un segundo ejemplo, están los políticos, a los que les hemos dedicado ya las líneas que les corresponde y merece y... adivinen.... ninguna de ellas ha cambiado nada.

A lo que quiero ir hoy es al hecho de buscar formas ingeniosas y honestas de generar riqueza y compartir el método. Eso me parece que es la obra mas grande de caridad que se puede tener con el prójimo, además de ser un verdadero autosacrificio, pues perfectamente podemos estar ayudando a crear y educar nuestra competencia, aunque de paso ayudaríamos a la economía, pues las empresas tendrían que ser mas competitivas.... pero eso será otro tema. 

Yo no creo que ayudar regalando plata a los mendigos o a dar un mercado en diciembre cambie las cosas. A lo mejor no sea tanto un acto de filantropía como de autoredención, y así mismo comprendería esa extraña frase de los voluntarios cuando dicen que ellos reciben mas de lo que dan cuando se prestan a una actividad social (pues cuando hice voluntariado/servicio social nunca pude identificarme con lo que sea que significasen esas palabras). El caso es que si en verdad se tiene un sentido social, la gente compartiría perspectivas sobre como crear riqueza, e invertiría menos tiempo en oraciones y compra de anchetas.

En esta medida, no aspiro y tampoco creo mucho que la gente acoja a primera mi idea y estoy mas que seguro que tanto las plegarias para que los pobres tengan comida como las caravanas de carros subiendo comida a los barrios pobres a final de año continuarán.

Sin embargo, y para finalizar, los invito a meditar un momento en este punto y a lo mejor, de alguna forma, puedan compartir el 60%, 70% o 100% de mi propuesta. Entonces veremos que el mejor servicio social que podemos dar a la comunidad es hacer para nosotros mismos nuestra propia riqueza. A lo mejor, con el tiempo, nuestros aprendices, familias empleadas por nosotros así como los proveedores que contratemos nos lo agradecerán.

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