Las redes sociales como facebook nos han permitido conocer toda clase de cosas, desde tonterías de primer nivel hasta artículos de gran trascendencia, útiles para los que evitamos los noticieros.
También nos ha permitido conocernos a nosotros mismos y a nuestras amistades. Cada post, cada meme, cada video... Es como si se pusieran en evidencia y conocemos al deprimido, al resentido, al optimista y al enamorado. Para los amantes de la red social, esta puede convertirse en una extensión de su voz.
Sin embargo, creo que sacar una conclusión sobre alguien basado solo en sus publicaciones puede ser tan precisa como el que decide la suerte de alguien por haber nacido bajo un signo zodiacal o en el año del dragón. Hay cosas no muy agradables o estúpidamente graciosas que deben ser publicadas y de vez en cuando un desahogo público está bien visto.
Asimismo, los perfiles llenos de mensajes de superación no hablan necesariamente de una persona exitosa ni de su espiritualidad por la cantidad de versos bíblicos o versos de Coelho.
La red dice algo pero no es concluyente. Creo que por fortuna aún se debe conocer a la gente en persona, pasar tiempo con ella y hablar para ver el ser humano detrás de los destellos que proyecta en las pantallas.
No se si publique mas en mi blog este año, pero creo que como mensaje final y dada la época que vivimos es importante acercarnos a la gente que hay a disposición, familiares y amigos. Es difícil para los que nos enganchamos a nuestros aparatos, pero creo que por fortuna la humanidad aún debe y prefiere tratar con humanos respecto a las maquinas, y que un café siempre es más agradable cuando hay un interlocutor de voz cercana.
Feliz navidad a todos mis pocos pero entusiastas lectores!

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