No son muchas las películas que suelo repetir en cine. Inclusive filmes que me gustaron mucho como Batman, Media Noche en París o Sugarman los repetí pero desde la comodidad de mi cuarto. Sin embargo, la película que lleva por nombre esta entrada me tocó y me hizo dar cuenta de dos cosas. Una, que es fascinante imaginar el futuro y mejor aún sentirse parte de el con la fantasía de la pantalla grande. Lo segundo, que vivimos en un mundo de pesimistas en el cual no pocas veces he hecho parte.
Si bien la película ha recibido toda clase de críticas y se proyecta como un nuevo fracaso en taquilla de Disney, el mensaje que deja me llegó y puede que esa sea una de las claves para cambiar el mundo. Admiramos al columnista que alerta sobre los desastres o el editorial Orwelliano sobre totalitarismos en todas partes del mundo, pues de alguna forma el pesimismo nos crea una imagen inconsciente del alto intelecto de quien lo usa. Sin embargo, si no hay una crítica acompañada de una propuesta, lo único que se hace es alimentar al lobo incorrecto, aquel que nos dice que la entropía es inevitable.
No niego que hay muchas cosas que me molestan y podría dedicar una entrada en mi blog a las que han entrado a mi lista, pero esta vez solo quiero apelar a el optimismo (así sea poco) que aún reside en nosotros para soñar de nuevo. Ya nuestras mentes se llenan de demasiada oscuridad para que hagamos expandible el desastre en el que al parecer vivimos permanentemente al mundo que nos rodea.
Es difícil mantener la energía pura... muy difícil, tanto como pensar. Sin embargo planteo una linea de escape a las situaciones que nos molestan. Si estamos aburridos de los vendedores y los cantantes desafinados en el transporte público, no compremos su mercancía. Si estamos hartos de la basura en las calles, no tiremos entonces los papeles en las aceras pensando ingenuamente que los elementos las desharán. Si estamos cansados del alcalde... bueno, será tema de otra entrada.
Así, si creemos que las pequeñas acciones son vanas y los sutiles cambios de actitud son intrascendentes, pensemos que hay un lugar donde todo puede mejorarse y aún nos es permitido soñar... nuestra mente, dependiendo del lobo que estemos alimentando.


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